1 de abril del 2009
¡Lo mejor todavía está por suceder!
Descubrimiento
Consciente de que lo mejor todavía está por suceder, dejo atrás lo pasado. Me concentro en mis bendiciones y me permito actuar partiendo de la comprensión de todo aquello que es posible para mí.
Mi alma elige alcanzar niveles nuevos de descubrimiento, capacidad y aventura. Y lo hago una oración, un pensamiento y una decisión a la vez. Dios me revela mi camino, y lo sigo con confianza. No tengo que forzar mi vida para que vaya en una dirección u otra, ni así lo deseo. Lo que descubro es que Dios tiene bendiciones inesperadas para mí.
Al abrir mi mente y todos mis sentidos físicos a mi mundo espiritual e interno, me sano del pasado y estoy listo para acoger el día. No hay límites para lo que puedo ser y hacer, todo gracias a Dios en mí.
“Yo les traeré sanidad y medicina; los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad.”—Jeremías 33:6
Reflexiones - Hermoso Día, ¿Verdad?
El día empezó muy mal. Me quedé dormida y llegué tarde al trabajo. Todo lo que sucedió en la oficina contribuyó a mi ataque de nervios. Para cuando llegué a la parada del autobús en mi viaje de regreso a casa, tenía un gran nudo en el estómago.
Como de costumbre, el autobús llegó tarde... y atestado. Tuve que ir de pie en el pasillo. Mientras el bamboleante vehículo me lanzaba en todas direcciones, mi depresión se hacía más profunda.
Entonces escuché una voz grave que salía del frente:
-Hermoso día, ¿verdad?
Debido a la aglomeración de público, no podía ver al hombre, pero podía escucharlo mientras seguía comentando el panorama primaveral, llamando la atención hacia cada punto importante que se avistaba: esta iglesia, ese parque, aquel cementerio, la estación de bomberos. Pronto todos los pasajeros estaban mirando por las ventanillas. El entusiasmo del hombre era tan contagioso que me sorprendí sonriendo por primera vez ese día. Llegamos a mi parada. Maniobrando hacia la puerta, eché un vistazo a nuestro "guía": una figura regordeta con una barba oscura, que usaba espejuelos oscuros y llevaba un delgado bastón blanco.
Salmo 118:24
Este es el día que hizo Señor; nos gozaremos y alegraremos en él.
Salmo 145:2
Cada día te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.
